LA ESTRELLA DE SAMARCANDA

Por fin sucedió. La llamada que tanto esperé y que, a decir verdad, no creí que llegara a sonar. Respuesta afirmativa. Alguien interesado en publicar mi primera novela. Se trata de Al Revés, una editorial relativamente joven pero que ya ha demostrado su buen hacer y entusiasmo. Vayan desde aquí para ellos mis más efusivos saludos, mis mejores deseos, mi agradecimiento por su confianza… y cuanto camelo sea necesario para mantenerla.

El libro vio la luz en la primavera de 2013. La Estrella de Samarcanda – pues tal es su título – pretende sin excesivas pretensiones ser una novela de aventuras en un sentido clásico, con un antihéroe borrachuzo y entrañable al que se le presenta la posibilidad de hacerse con un fabuloso tesoro en pleno período de entreguerras. Para ello, deberá salvar la distancia que separa París de Estambul en un aparatoso y tórrido viaje a bordo del mítico Orient-Express. El plato se servirá caliente, con sabor a Graham Greene, una pizca de Agatha Christie y bañado en una salsa rica en entretenimiento. Todo ello regado con añejo folletinesco embotellado con la mejor mala leche.

Este blog queda oficialmente destinado a promocionar esta humilde opera prima, que espero sea la prima (o hermana) de muchas. Confío en que sus páginas encuentren acomodo en vuestros veladores y la comisión por su venta encuentre lo propio en mi bolsillo. No será mucho pero cualquier ayuda será bienvenida para acallar los rugidos de su estómago vacío.

A modo de aperitivo, os sirvo un pequeño resumen para ir abriendo boca:

LA ESTRELLA DE SAMARCANDA-FOTOLa revolución de octubre de 1917 condujo no sólo al derrocamiento de una de las monarquías más longevas de Europa sino también a la desaparición de buena parte del patrimonio usurpado a lo largo de siglos de tiranía. Antes de su forzado exilio a Siberia, la zarina Alejandra Feodorovna encargará a dos fieles colaboradores la custodia de su más preciado tesoro, los diamantes de la reina, entre los cuales se encuentra la Estrella de Samarcanda, la joya más valiosa que haya existido nunca. Estas piedras estarían destinadas a financiar una contrarrevolución que devolviera el trono a la familia Romanov. El fusilamiento al completo de ésta acabará postergando sine die tan ambicioso y alocado plan.

Casi veinte años después, el súbdito británico Charles Waugham – veterano de guerra, alcohólico en la paz y escritor fracasado –, malogra su insignificante existencia en garitos de mala muerte del parisino barrio de Montmartre. Tras una de sus acostumbradas noches de borrachera, será testigo del atentado contra la vida de un curioso personaje que se dice emisario de los actuales guardianes de la Estrella. En su delirio, el moribundo confunde a Waugham con el intermediario en la compra del misterioso tesoro, y lo hace partícipe de todos los detalles relativos a su venta, incluyendo el nombre de la ciudad en el que tendrá lugar la transacción y el medio para llegar a ella.

El inglés aprovechará esta afortunada circunstancia para embarcarse en una aventura que lo aleje de su mediocre rutina diaria y que, en última instancia, habrá de conducirlo hasta Estambul tras un viaje de tres días a bordo del Orient Express. A lo largo de esas 72 horas en el interior del mítico tren, nuestro protagonista tendrá tiempo de conocer y enamorarse puerilmente de una bella periodista austriaca, sortear los embates de algún que otro espía fisgón y codearse con todo tipo de personajes representativos de la mundanalidad de la época para, a la postre, salir airoso de un claustrofóbico escenario en el que nada ni nadie es lo parece o aparenta ser.

Ya vivo pero en absoluto a salvo sobre suelo turco, pronto se percatará de que su superchería ha sido descubierta y de que, por mucho que luche por abandonar su inicial propósito y regresar a la seguridad de su hogar, la fatalidad lo obligará a llegar hasta el final de una rocambolesca historia que lo ha superado. Un último acto en el que empleados de Stalin, esbirros del nazismo, nostálgicos rusos blancos y otros por cuenta propia, bailarán al son del ruido de las pistolas hasta que sólo quede uno. Un único y afortunado ganador del gran premio que se esconde en las entrañas de la antigua Constantinopla, la Estrella de Samarcanda.

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4 pensamientos en “LA ESTRELLA DE SAMARCANDA

    • Espero que te guste. Y como ya conozco tu verdadera identidad (qué literario suena eso!), espero oír tu valoración en vivo y en directo.

    • Muchas gracias a ti por la confianza, María Elena. Solo puedo desearte un buen viaje a bordo de sus páginas, esperando que sean de tu agrado.

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